miércoles, 9 de septiembre de 2015

SIMA DE JUDES


Pocas referencias a esta sima que siempre me había llamado la atención al bajar con la bici el barranco que le da nombre. Una zona totalmente recomendable en el límite de las provincias de Zaragoza, Soria y Guadalajara. Extensiones enormes de bosques de enebros y sabinas que salvo por las parcelas de cereal que se encuentran integradas, apenas hay interferencia humana.


Una llamada de los vecinos de Judes al Espeleo Club Zaragoza fue suficiente para retomar la idea de descender y comprobar si existía continuidad, y de paso topografiar la sima.


La expectación de los vecinos era latente tras muchos años de cultura popular sobre la sima y su profundidad.




Sin embargo, no eramos los primeros en bajar esta pequeña sima y para muestra de ello nuestro predecesor marcó su presencia de la forma más "guarra" que pudo ocurrírsele. 


La Coca Cola Zero introducida deliberadamente en la oquedad de la pared nos delataba que no hacía muchos años de su peculiar prospección



Comprobamos una pequeña pequeña galería de difícil acceso pero que tampoco tuvo continuidad





Solamente quedaba comprobar el punto inferior, desobstruyendo los bloques que parecían taponar el fondo de la sima. Sin embargo, resultaron ser piedras arrojadas desde el exterior durante años por todos aquellos que querían sentir la profundidad del misterioso agujero.




Los miles de mosquitos que habitaban la sima junto a cristales rotos de vacunas veterinarias, arrojadas por algún pastor que aprovechó el agujero para deshacerse de ellas, no facilitaron la labor. Aún así, a la vez que retirábamos las piedras nos llevamos toda la basura del fondo de la sima, dejando un pequeño mojón de piedras en lugar de la lata de coca cola.





La topografía de la cavidad, realizada por Raúl García del Espeleo Club Zaragoza, documenta la existencia de la sima y sus dimensiones. Decepción para los vecinos de Judes y para algún pueblo colindante que la daba como un autentico "ojo de mar".







jueves, 6 de agosto de 2015

HAYEDOS NAVARROS


Hacía cuatro años que mi amigo Josean no salía de los dominios de Algairén y el Circuitillo Albarcudo. Un tiempo en el que ha estado cambiando pañales como si de un trabajador de una cadena de montaje se tratase. Durante este verano unos cuantos madrugones y salidas a horas intempestivas le han valido para aprovechar el tiempo y recuperar la forma física perdida. Ha vuelto a retomar la bici en un tiempo en el que la industria de la bicicleta ha crecido con la misma rapidez que sus mellizos. Su bicicleta de 26" ya no tiene apenas homólogas en el club y sin embargo sigue bajando y subiendo como el "pepino" que fue antes de la erupción de las 29" y 27,5".


La primera ruta fuera de los dominios debía ser a la altura, y así fue cuando Josean se unió a una ruta por la costa vasca, huyendo del abominable calor de la Depresión del Ebro. Sin embargo, las lluvias nos obligaron a un cambio a última hora a una de las zonas más bellas del Pirineo Navarro. Una ruta nueva para nosotros y bien conocida por nuestro guía local JavitoBike.


Tras bajarnos del coche, en lo más alto de uno de los puertos de la Comunidad Foral, el cambio del tiempo no pudo ser más brutal. Pasábamos a unos 17ºC que no veíamos desde comienzos del mes de mayo y una humedad típica del otoño navarro. Rampones brutales con tramos hormigonados nos pusieron rápido las pilas mientras la humedad y la niebla nos iban calando.


Llegaron los tramos de sendero dentro de los mágicos hayedos de la zona. Son paisajes de ensueño en los que hoy todo resbala y te hacen amoldarte a ellos como un escalador a una roca que le es totalmente diferente. En escalada deportiva siempre se decía que un buen escalador debía serlo en todo tipo de roca, y aquí en la BTT ocurre algo parecido. Los dispares terrenos sobre los que rodamos en nuestra geografía nos dan riqueza en lo técnico. Ciclar por senderos desérticos a extremadamente húmedos en tan apenas 100 kilómetros de coche, creo que no ocurre en ningún país del mundo. 



Mientras Javito nos recordaba la mala suerte de vernos mermados de las vistas por culpa de la niebla, nosotros nos sentíamos afortunados por vivir la magia de la misma, en un bosque tan espeso que impide la entrada de la luz solar hasta nuestro sendero apenas dibujado entre la hojarasca.



La vuelta al valle donde iniciamos la ruta nos introdujo en la frontera francesa. Hoy esa niebla no distingue de lineas ni culturas. Las vacas que surgen como arte de magia lo saben bien cuando pastan en estas praderas en las que los ganaderos franceses y españoles poseen pactos de pastoreo desde hace centenares de años.




Coronado el collado la niebla se transformó en lluvia y rápidamente nos tiramos ladera abajo sin importarnos el barro y el agua.  



Un día especial en el que a Josean, sin estar en su mejor golpe de pedal, no le importó en absoluto compartir ruta con Javito y conmigo. Dan igual los horarios y los ritmos en rutas como ésta. Solamente estar en lugares como los hayedos navarros en un día como hoy bastan para olvidarse del mundo real.



martes, 28 de julio de 2015

SIMA DEL TUBO: TALAMANTES (ZARAGOZA)

La Sima del Tubo con sus -56 metros es la segunda cueva de mayor profundidad de la provincia de Zaragoza precedida solamente por la Cueva de Los Encantados de La Puebla de Albortón.
Se trata de una sima que estando perfectamente equipada supone una buena escuela para los que estamos iniciándonos en la espeleo más vertical. Además su cercanía al Parque Natural del Moncayo nos permite realizar rápidas salidas y seguir practicando en ella. De todas estas incursiones la más curiosa se produjo el pasado mes de marzo cuando después de una época de fuertes lluvias nos encontramos gran parte del pozo sifonado. Preguntamos a varios socios del Espeleo Club Zaragoza y del Centro de Espeleología de Aragón y ninguno había visto esta situación y más cuando la columna de agua superaba fácilmente los ocho o nueve metros, estando el último pozo plenamente sumergido.


Surgió entonces la duda de si esa agua remontaba el nivel freático o se había precipitado por lo alto de la Sala OJE. Siempre que habíamos visitado esta enorme sala me preguntaba si continuaría por su parte superior y esa duda pronto tendría solución de la mano del amigo Paco Baño y los compañeros de la Asociación Cultural y Deportiva de Bomberos DPZ y el Espeleo Club Zaragoza.


Esta foto extraída del Facebook de un amigo nos valía para hacernos una idea de la escalada que nos esperaba para comprobar si ese pozo tendría o no continuidad. Para allá fuimos armados de material de escalada junto al de espeleo con la idea de escalar en artificial y despejar esta duda.


Tras meditar durante un largo tiempo la línea más lógica decidimos empezar la escalada trazando una vía que tuvo que sortear partes de gran desplome intercaladas con roca de pésima calidad.


Dos largas tardes de lento avance utilizando rosca piedra (multimontis) y algún que otro seguro natural nos depositaron en el techo abovedado. Poco a poco Paco y yo fuimos alternándonos en el aseguramiento y en la escalada para remontar 19 metros lineales y unos 25 en desplome.

Paco fue el primero en llegar a esa cabecera de pozo que dejamos instalada y que dio resultado negativo. Esa colada por la que pensamos que podría haber discurrido el agua resultó ser ciega y nuestra desilusión lejos de desmotivarnos nos llenó por el reto de haber compartido una cordada a -45 metros de la superficie. 


A la semana siguiente varios compañeros acudieron de nuevo a la sima para aprovechar la oportunidad de ver la sala OJE desde su parte más alta ya que la semana anterior habíamos dejado la cuerda con una cabecera completamente instalada. Estas fueron sus fotos:












Esta sima todavía guarda incógnitas y tal vez alguna de ellas tenga premio. Seguiremos yendo.

Gracias por las fotos a Raúl García y Rubén Bermejo. 
Espeleo Club Zaragoza // Asociacíon Deportiva y Cultural Bomberos DPZ.

lunes, 20 de julio de 2015

TURBÓN EN BTT

El valle de Benasque siempre ha sido mi valle preferido y por ello nunca me ha costado mucho esfuerzo el subir en el día para esquiar en Cerler. A muchos la carretera les supone un suplicio pero si te gusta conducir es un aliciente más. Una de las señales que avecina llegar al valle es ver el Cotiella a nuestra izquierda y el Turbón a nuestra derecha conforme nos acercamos a la localidad de Campo.
El Turbón se alza sobre la llanura como una gran mole caliza que siempre ha presumido de buenas vistas desde su cima y es por eso por lo que siempre he tenido ganas de subir arriba, y si ademas se puede subir en bici pues mucho mejor.



Tras hablar con el amigo Jorge de Ainsa me recomienda encarecidamente el recorrido que él y Oriol habían hecho el año anterior, así que aprovechando que el día de antes habíamos estado por Armeña nos acercamos a Campo para hacer esta ruta. 


La brutal pista remonta 900 metros en siete kilómetros en continuas lazadas sin fin. Es una pista que nos deposita en una gran plana junto al refugio del Turbón. Desde allí, la ruta a seguir no tiene pérdida pero si desmoralización. 450 metros de desnivel directo por terreno de tartera de los que andas un metro y bajas medio. Un horror de subida que con la bici a cuestas requiere de paciencia y de medir las distancias en cuartos de hora y no en referencias visuales.



Desde la cima corroboro el excelente mirador que es el Turbón. Sus 2495 metros y su aislamiento le aportan buenas y el día hoy es espectacular.


En la cima charlo con un curioso bilbaino que lleva cinco días vivaqueando en su cima. Su afición por el avistamiento de montañas es notoria y para ello porta una enorme mochila solamente para llevar las decenas de planos que se ha subido hasta aquí arriba. 


Tras comer en la cima y echarnos una breve siesta nos encaramamos por toda la arista del Turbón para adentrarnos en un bonito valle llamado de San Adrían.



El terreno calizo no es excesivamente trabado y permite bajar con comodidad.




Varias paradas por pinchazos de las Schwalve de Ángel nos demuestran que por muy tochas que sean estas cubiertas sus carcasas son endebles y pueden arruinarte cualquier ruta que hagas por el Pirineo.


Pasada la zona más pedrolera alcanzamos una pradera que será corta ya que en nada rodeamos el Turbón por el norte en un terreno quebrado y de gran pendiente.


De vuelta al Valle de Bardají los senderos se tornan sucios y poco transitados.


Los últimos metros de desnivel los pasamos con sabor agridulce. Bien por las vistas al Turbón pero enturbiado por las ramas y zarzas que salpican la parte inferior del sendero.


Una parte final que desmerece esta bonita montaña. Quizás otras bajadas desde el Puerto de La Muria o bajar hacia Vilas del Turbón tengan mejor combinación. Habrá que probarlo...