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viernes, 3 de abril de 2015

VUELTA AL ACUÉ (2258 m): Valle de Aspe



"El que mucho abarca poco aprieta". Este refrán español define mi situación en los dos últimos meses. Más bicicleta de lo habitual, con alguna que otra cueva intercalada, que hace que no pare pero que no me dedique a ninguna actividad como verdaderamente se mereciese. La última de todas es el esquí, ya sea alpino o de montaña. Esta temporada es la que más lo he abandonado y desde luego, no será por falta de nieve. Por ello, cuando tuve la oportunidad de ajustar la agenda con mi compañero de pedaladas y encima coincidir con Paco, que tanto tiempo llevaba con la idea de compartir un día de nieve, todo tenía que salir a pedir de boca.




El Acué es una montaña de rojo colorido que contrasta con el verde de sus laderas en la época estival,. 
Un monte que ya me llamó la atención en el recorrido de la Senda de Camille rumbo al refugio de Arlet.


La ruta la propusó Javito tras consultar el primer tomo, "Rutas con esquís",  elaborado por el pediatra más consultado por el colectivo montañero, y no precisamente para temas infantiles. La meteoqueviene se ha convertido en el blog de referencia para la predicción meteorológica en la cordillera pirenaica.
De las muchas rutas propuestas, Javito buscó una que fuese asequible no tanto por mi nivel esquiando sino por mi falta de experiencia en las subidas. Mis "vueltas marías" son de un novato total y al ritmo de tanto abarcar, poco voy a apretar en este deporte que tanto me gusta.



Las clases y consejos de mis dos buenos amigos, junto a las agradables laderas del Acué, me hacen más llevadero el alcanzar el collado y disfrutar de las vistas del Castillo de Acher y la norte del Bisaurín.






En la cima ya podemos divisar la excelente cara sur que vamos a esquiar. Se aprecia la nieve crema en una pala que curiosamente apenas ha sido esquiada en estos días de anticiclón de comienzos del mes de marzo.


Retiradas las focas, y sintiendo los cantos libres, encuentro la confianza en las tablas. La mayor experiencia del esquí alpino la reconozco cuando cambio al descenso.



Los primeros giros sobre la nieve crema son prácticamente los primeros de mi atípica temporada. No encuentro la posición ideal pero a pesar de ello, disfruto plenamente de estos momentos que tanto buscamos y que tan rápido vivimos.



Tras disfrutar la pala sur nos toca buscar el paso de Escalé para culminar la circular. Los numerosos aludes nos obligaron a retomar la trazada tras una equivocación mía al emocionarme y bajar más de la cuenta. Descalzar esquís y andar por encima de grandes bloques de nieve que te hacen darte cuenta de lo insignificantes que somos ante un alud de colada y nieve húmeda.






Superado el paso y tras buscar la media ladera más eficiente cerramos el círculo entre giros por bosque algo cerrado.



Espero que ésta no sea la última ruta con esquís antes de volver a estas laderas con las dos ruedas. Aún tenemos tiempo para mejorar y apretar un poco a la trave, actividad prima hermana al ciclopireneismo pero en estaciones tan diferentes.


Mientras tanto no os perdáis este pequeño montaje de fotos y vídeo de esta ruta con un final que culminó en unas ricas Ambar que supieron a gloria.


martes, 8 de abril de 2014

PRIMERO EN BICI Y LUEGO CON ESQUÍS: PINARRA

Otoño 2012


Primavera 2014


Dos años y dos estaciones. Praderas y senderos cambiados por nieve primavera. Ruedas por tablas. Mismas sensaciones y mismo esfuerzo por subir por este valle que es Pinarra en Bielsa.




El esquí de montaña, al igual que la bici requiere de un buen nivel técnico. Ambos son tan similares como distintos, pero es ese denominador común con mayúsculas, la montaña, lo que los hace hermanos. Tenemos mucha suerte de practicar estas dos modalidades y disfrutar del mismo paraje en ambos medios.



Sol en España y nieblas en Francia. Situaciones calcadas a la bici y en diferentes estaciones.



Quitar pieles y cambiar posición de las fijaciones como calzarse las protecciones y abrir amortiguadores




Incertidumbre en los primeros giros como miedo en los primeros escalones





Subir para luego bajar, quedándonos siempre con parte del lugar vivido



Acabar luego en Ainsa, comentando el día con amigos que han estado dándole a la bici, es parte de la magia del pirineo en primavera. Fusión de actividades en el mismo territorio.

jueves, 20 de febrero de 2014

DE VUELTA AL ESQUÍ DE MONTAÑA : GABARDERES


Tras vaciar el trastero, vendiendo en el Milanuncios todas las tablas y botas viejas, tanto de travesía como de alpino, me decidí a volver a probar el esquí de montaña de nuevo. Mi desfasado equipo ya valía para poco, así que mirando y mirando me hice con un conjunto de tablas, fijaciones y botas más que aceptable. Volvía fuera de las pistas y para retomar la actividad me sume a una de las numerosas salidas que mi compañero de bici realiza en invierno cuando aparca las dos ruedas por una temporada.



Quedaba como de costumbre en el camping de Sabiñánigo y allí me uno a Javito y dos navarros más, quienes ya sabían que bajando iba a ir bien por el nivel del alpino, pero no tanto en la subida por haber olvidado la técnica en las vueltas maría. 


Bajamos el Portalet unos kilómetros hacia el lado francés y tuvimos la suerte de poder calzarnos los esquís en el mismo coche. Primer giro en la subida y me voy al suelo, por lo que enseguida pienso que hago aquí, sin practicar antes en pista. Tras cuatro anotaciones y siguiendo todas las instrucciones que Javito me realiza le voy pillando de nuevo la marcha y comienzo a disfrutar de la subida. 



Son 1400 metros de desnivel positivo en los que calzamos las cuchillas más por mi inexperiencia que por que hagan falta. 





Tras alcanzar la Brecha de Arrius, quitamos pieles y ahora si me siento más seguro. Estoy como en muchas de las bajadas de fuera pista de Cerler, y sentir los cantos y saber que la nieve va a estar bien buena, me llena de impaciencia por probar las tablas de generoso patín.


Javito me hace un buen reportaje fotográfico con el Midi d´Ossau al fondo. Mi monitor de trave me ha cuidado durante toda la ascensión con una paciencia infinita ante el tiempo perdido en cada vuelta. Ahora ya de bajada me defiendo mejor y disfruto cada giro ganado por mi esfuerzo físico y no por los telesillas del esquí alpino. 


Atravesar el bosques se convierte en un tramo algo caótico antes de llegar a la furgo. El primer día de esquí de montaña llega a su fin.  Estoy feliz y sé que de nuevo estoy enganchado. Toca aprender pero la recompensa de disfrutar del pirineo con esquís en invierno y con ruedas en verano no tiene precio.