La Cueva del Muerto fue durante varios años nuestro reto de pubertad-adolescencia. Allí pusimos todo nuestro empeño en recorrer hasta el último rincón, tras haberlo conseguido en otras cuevas de acceso más sencillo de la comarca como: la Cueva de la Sima (El Marmol), Lasudor, Tío Chirras, El Árbol (Peña María) y por supuesto, la Cueva del Gato. Sin embargo, para unos chavales de trece años, la Cueva del Muerto, suponía una dificultad en su pozo de acceso. Una vertical de casi diez metros nos asustaba y de qué manera. La vieja soga que cogimos "prestada" de un remolque aparcado junto al matadero, nos sirvió de entreno preparando el ataque a esta cueva. Tras ver una variante más sencilla al vertical pozo, nos decidimos a bajar a esta cueva. Temeridades que no fueron tantas, gracias a conceptos bien claros que nos aconsejaron mi hermano y su amigo Ángel. Usábamos el casco de obra (también "prestado"), la doble iluminación con viejos carbureros y linternas de la "plaza" (rastro). Nos orientábamos como podíamos usando hilos de pescar que luego recogíamos.
Muchos son los recuerdos de esos años y esas vivencias, las revivo en cada visita a esta cueva. De ellas no puede faltar Óscar "El Mosqui", nuestro técnico en electricidad aplicada y que siempre te tendremos en el recuerdo.
Muchos son los recuerdos de esos años y esas vivencias, las revivo en cada visita a esta cueva. De ellas no puede faltar Óscar "El Mosqui", nuestro técnico en electricidad aplicada y que siempre te tendremos en el recuerdo.
Más de veinte años de estas incursiones han dado para muchas visitas, y de ellas la mayor parte de estos años han sido para mostrar la cueva a muchos amigos que han descubierto por primera vez el mundo subterráneo.
La Cueva del Muerto es una de las cueva más importantes de la provincia de Zaragoza y también la más bellamente concrecionada. La incultura de muchos de sus visitantes en los años 80, supuso un expolio y destrucción de muchas de sus formaciones más cercanas a la boca. Aun así, el hecho del acceso obligado mediante cuerdas, y la estrechez de sus tres primeros pasos conocidos como de los "Guardias Civiles" ha sido clave para que la visita a esta cueva sea siempre un placer y recreo en sus caprichosas formaciones.
Esta visita a la cueva ha tenido lugar este sábado 31 de enero dentro de las actividades promovidas por la Asociación Cultural Bomberos DPZ.
Experiencias nuevas para muchos en los que su ilusión y superación se ha mezclado con la incertidumbre de como afrontar las zonas más angostas
El Paso de la Bellota visto desde ambos lados
Estos pasos siempre se alternan con grandes salas por lo que la sensación de agobio para el principiante pronto se ve recompensada.
La comunicación entre las sucesivas salas requieren de pequeñas trepadas y destrepes que obligan a la máxima atención. En las cuevas cualquier caída puede complicarse gravemente.
El ir sin prisas es clave para contemplar toda la belleza de la cueva. De otro modo, muchos de sus rincones nos pasarían desapercibidos.
Al ser un grupo tan numeroso nos dividimos en varios más pequeños que poco a poco se van entremezclando al coincidir en varios de los ramales.
Tras cuatro horas de actividad toca volver a pasar los pasos de los "Guardias Civiles" pero esta vez a todos les resultan más sencillos a pesar del cansancio acumulado.
Remontar el pozo y de nuevo a la salida, viendo esas caras de alegría por la nueva experiencia y quizás alguno con ganas de repetir en este mundo de la espeleología.
Y por último AGRADECER a todos aquellos que de forma desinteresada están logrando que la cueva recupere parte de su esplendor, llevando a cabo labores de limpieza, reconstrucción de formaciones y delimitado de los rincones más sensibles. Socios del Espeleo Club Zaragoza están realizando una labor encomiable en agotadoras sesiones en las que han tenido que portear más de 500 litros de agua para retirar las pintadas y los restos de carburo. Seguramente jamás veremos acciones como las del pasado. La mayor concienciación esperemos que haya llegado.







