jueves, 19 de junio de 2014

SIERRA NEGRA EN BTT




Pedalear por una dorsal colgada a 2600 metros teniendo vistas a varios de los tres miles más potentes de la cordillera, solo es posible en el Valle de Benasque. La Sierra Negra desciende desde el Culebres (3051m) siguiendo unas suaves lomas de fuerte color negro, altamente erosionadas por la acción de los fuertes vientos que han de azotar este cresterio. 


La forma más cómoda de acercarnos a estos parajes es desde la carretera del Ampriu, tomando el desvío de la Cabaña de Ardonés. Nosotros realizando una circular entramos por el majestuoso valle de Ballibierna. 


La pista es una delicia para todo aficionado a la bici y al pirineo. Hasta el Refugio de los Pescadores se remontan 600 metros de pendiente continua, en los que es preciso hacer paradas para asomarse a contemplar el río Ballibierna en su camino hacia el Ésera.



Abandonada la pista, toca portear y pedalear a ratos teniendo a la vista todo el desnivel que hemos de ganar para subir a la espina dorsal de la sierra



El Aneto y el Tempestades se van viendo más a nuestra altura conforme ganamos metros


El día es perfecto. La ausencia de viento nos hace tomarnos con calma y disfrutar de la primera pirenaica de la temporada


La Tallboy ya rueda por fin por el pirineo



Las finas pizarras facilitan mucho la progresión y permiten subir montadas todas las cotas más altas de la sierra


Por una vertiente disfrutamos de las vistas a las Maladetas y Aneto, por otra el Posets y Perdiguero




En ningún momento tenemos ansias de bajarnos del interminable mirador que es esta sierra. Incluso en un instante, pensamos en acercarnos a la cima de Castanesa emulando las travesías con esquís


Todo lo bueno se acaba pero esta vez finaliza en algo todavía mejor. Nos quedan 1500 metros negativos que ahora si hemos de perder en un terreno similar al ya rodado en nuestras queridas islas Canarias



Aparece la vegetación pero aún nos queda mucho por bajar


Subidas por buena pista, porteo, pedalear por crestas y eterna bajada. Una pirenaica de libro.

Fotos: JavitoBike y Adán Martínez

domingo, 15 de junio de 2014

REFUGIO E IBÓN DE ARMEÑA


Habíamos subido al valle de Benasque con la excusa de acompañar a Paco, en el disfrute de su bono regalo, de un vuelo de parapente en tandem. El bono ya venía de hace un año, y poco a poco lo fue retrasando hasta coincidir conmigo, ya que a mi me apetecía sentir la experiencia de volar, y más si lo hacíamos en el valle que más admiro del pirineo. Además, para Pilar iba a ser una sorpresa que solamente iba a conocer cuando viese a Paco y al resto de sus amigos valencianos que también habían subido para lo mismo. Sin embargo, durante la noche del sábado se levantaron fuertes vientos de puerto que desde la escuela de montaña de Benasque, se oían lo suficiente para que apenas pegase ojo. Llamada al punto de la mañana y confirmación de los vuelos suspendidos. La decepción fue mayúscula y más para los que viniendo desde tan lejos se quedaron sin volar. Cambio rápido de planes y mirando los mapas que adornan las paredes de la escuela decidimos bajar un poco del valle para buscar zonas más de solana y protegidas del viento. Tanto Paco como yo, no conocemos las estribaciones del Cotiella desde Barbaruens y tampoco el ibón de Armeña, así que dicho y hecho, parte del grupo cambiamos el volar por el senderismo de baja intensidad.


Tras alcanzar la recóndita localidad de Barbaruens, continuamos otro buen rato por la pista que se acerca lo máximo al refugio de Armeña. Se trata de una pista en buenas condiciones de conservación pero por su elevada pendiente y zonas de regueros de agua, puede castigar en exceso los embragues de los turismos. Nosotros aparcamos donde el firme empeora visiblemente en un cruce a la izquierda. La ruta circular elegida parte desde este punto, y para ello basta con tomar la pista de la derecha hasta que la misma se cruza con el sendero GR 15 (Barbaruens - Saravillo). Una vez localizadas las marcas del GR las seguiremos a la izquierda en fuerte pendiente remontando todo el barranco de Bilsé y en el que rápidamente se ve que no es muy transitado. 


El sendero remonta varios tramos en fuerte desnivel, buscando la línea más evidente bajo las paredes, hasta abrirse en un bosque sobre el que se camina más cómodamente. Cuando la vista al Cotiella es más limpia y el barranco más tímido, alcanzamos sin darnos cuenta el refugio de Armeña. Un refugio no guardado pero que cuenta con todas las comodidades y está muy bien conservado. A escasos metros se halla una buena fuente que garantiza el convertirse en un lugar ideal, para afrontar la subida al Cotiella, o realizar la travesía a Saravillo pasando por el bellísimo ibón de la Basa Mora o de Plan.


Los seiscientos metros de desnivel no fueron nada para nuestra pequeña montañera. La jovencísima Irta nos sorprendió a los que no la conocíamos. Una niña de tan solo seis años que en ningún momento dijo la famosa pregunta de "¿falta mucho?". Al contrario, su simpatía desbordante parecía que ni siquiera se hubiese cansado de la dura subida.



La idílica ubicación del refugio invita a quedarse allí para ver el amanecer en el Cotiella, pero eso ya será para otra ocasión. Ahora regresamos por la vía normal de acceso al refugio desde la pista donde hemos aparcado el coche.






Pasamos junto al ibón de Armeña antes de salvar un pequeño collado que será la última subida de la circular.




 Las vistas al barranco por el que hemos ascendido nos muestran el desnivel que todavía tenemos que descender.




El sendero muere en la pista a escasos un kilómetro y medio sobre el lugar que hemos aparcado. Este tramo es el de mayor pendiente de la pista y son los menos los que apuran el coche para llegar hasta este punto.

El siguiente track de wikiloc muestra este mismo recorrido pero en sentido inverso. Una opción nada recomendable ya que descenderemos por el tramo de mayor pendiente del sendero. Mejor hacerlo en subida tranquilamente y restar lo cómodo para el final. En general, una ruta perfecta para conocer este rincón del valle.


miércoles, 4 de junio de 2014

A RIGLOS NO SOLO SE VA A ESCALAR

 

Mientras Javito decidía que bicicleta iba a comprarse, surgió esta ruta para poner punto y final a la temporada de esquí que el compañero pamplonica se había pegado. El problema fue que Javito ya había vendido la Pivot, así que solamente podía venir con su Lapierre XR729. Una bici de 100 mm de rally con ángulos verticales y que a la vista, iba a ser bastante pestoso dar una vuelta con ella, por el mal terreno que caracteriza a los espectaculares mallos de Riglos.


La moda de las 27,5" estaba pegando con fuerza y en el mundo de las bicis de más de 120 mm de recorrido muy pocas marcas se habían adentrado en 29". Esa idea preconcebida de la torpeza de las 29" en las rutas que a nosotros nos gusta, fue metro a metro desmontada por Javito y además, con una bici que a priori, era justamente para lo contrario. A los senderos de subidas imposibles, tanto mi SC Tallboy LTC como la Lapierre traccionaban como nunca habíamos visto. Dar "pegues" a senderos que visualmente nos parecían imposibles y que luego subíamos montados, le daban idea a mi compañero de ruta que quizás la 29" fuese también la mejor opción para su futura bici.


Cuando llego la cuesta abajo, sin ser senderos extremadamente técnicos, la Lapierre se defendió como gato panza arriba. Pudimos incluso intercambiarnos las bicis, a pesar de la diferencia de talla, y sacar nuestras propias conclusiones. Por parte de Javito, el ángulo más relajado de la LTc y el exquisito tacto de la nueva Pike, y por mi parte lo bien aprovechados que estaban los 100 mm de la Lapierre.



Al llegar la última bajada del bucle, junto a los imponentes mallos Pisón y Visera, los escalones con gravón suelto entraron en escena. Ese lugar fue decisivo para que Javito se enamorase de la 29". ¿Donde estaba esa torpeza? ¿Y la lentitud? Una bici de rally por el terreno de Riglos sin despeinarse. 


La pobre Lapierre había comenzado la mala vida. Necesitaba una hermana más fuerte y lanzada para no caer machacada por su dueño y parecía que la balanza se ya no se decantaba por las 27,5"...


jueves, 8 de mayo de 2014

SIMA DE SAN PEDRO Oliete (Teruel)

La sima de Oliete o Sima de San Pedro es fruto de un gran derrumbe de una dolina que originó una de las formaciones geológicas más singulares de Aragón. Sus dimensiones lo dicen todo. Más de 100 metros de diámetro por 90 de profundidad en cuyo fondo se halla un lago de 25 metros. La nota curiosa es que el lago se nutre del río Martín ya que la sima se encuentra por debajo del nivel freático del río.


Esta foto del 2001 corresponde a la primera vez que bajamos a esta sima. Lo hicimos con arnés de escalada y compartiendo el mismo descensor stop que recuperábamos conforme uno bajaba. La subida fue larga y penosa. El no llevar una triste pedaleta sino una ristra de espreses de escalada provocó que los brazos se reventasen. Suerte que por aquellos años le pegábamos al tablón de lo lindo y estábamos bien fuertes.



Esta primavera en una salida del grupo de espeleología de la Asociación Deportiva y Cultural BDPZ fuimos a visitar de nuevo la sima, y poder así estrenar la cuerda Kordas de la asociación. Ahora ya con el material adecuado, y algo más de experiencia, volver a la sima es completamente diferente. Ese gusanillo de miedo al vacío ya no se da de la misma forma, aunque el "patio" sigue siendo el mismo.



Desde el lado contrario se observa lo inestable del terreno. Grandes lajas y bloques están condenados a caerse, y seguramente también lo hará la plataforma sobre la que anclamos las cuerdas. Una plataforma que se construyó para poder extraer el palomino que se acumulaba en en fondo y que era aprovechado como abono orgánico. 



El vacío de los casi 100 metros sin fraccionamientos, completamente volados y perfectamente iluminados es muy diferente a lo que encontramos en la espeleo



En estos vídeos  aunque de penosa calidad te pueden hacer a la idea del lugar






martes, 8 de abril de 2014

PRIMERO EN BICI Y LUEGO CON ESQUÍS: PINARRA

Otoño 2012


Primavera 2014


Dos años y dos estaciones. Praderas y senderos cambiados por nieve primavera. Ruedas por tablas. Mismas sensaciones y mismo esfuerzo por subir por este valle que es Pinarra en Bielsa.




El esquí de montaña, al igual que la bici requiere de un buen nivel técnico. Ambos son tan similares como distintos, pero es ese denominador común con mayúsculas, la montaña, lo que los hace hermanos. Tenemos mucha suerte de practicar estas dos modalidades y disfrutar del mismo paraje en ambos medios.



Sol en España y nieblas en Francia. Situaciones calcadas a la bici y en diferentes estaciones.



Quitar pieles y cambiar posición de las fijaciones como calzarse las protecciones y abrir amortiguadores




Incertidumbre en los primeros giros como miedo en los primeros escalones





Subir para luego bajar, quedándonos siempre con parte del lugar vivido



Acabar luego en Ainsa, comentando el día con amigos que han estado dándole a la bici, es parte de la magia del pirineo en primavera. Fusión de actividades en el mismo territorio.